Coser y cantar

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Estoy sufriendo el verano con todas sus consecuencias: calor, picaduras de mosquito, desidia y pocas cosas que contar. Pero ayer me dieron un pequeño tirón de orejas por no escribir en este blog tan a menudo como debiera, así que desde YA hago propósito de enmienda. Veamos…

Bueno, reconozco que antes no me estaba ajustando del todo a la realidad. Ayer, una maravillosa anomalía en mi vida hizo que desempolvara un disco de la más fantástica anomalía del pop español: Vainica Doble.

Astro rutilante de la gran pantalla, fascinante y cínico play-boy de playa, campeón olímpico con diez medallas, hábil político donde los haya, magnífico varón, vencedor mítico de mil batallas: así era Juan en su imaginación que le hacía olvidar su condición para escapar y despegar de su rincón y despegar de su rincón para poder volar, volar, volar, triunfar, brillar. Lóbrego rincón de una portería donde no entra el sol y nunca es de día triste habitación húmeda y sombría sin ventilación un brasero de picón en la camilla por toda calefacción así vivía Juan con su imaginación, que le hacía olvidar su condición para escapar y despegar de su rincón y despegar de su rincón para poder volar, volar, volar, para olvidar. Lóbrego rincón de una portería coros sollozantes de necias vecinas uniéndose al son de un carraspeante transistor simplemente María Poderosa fantasía la de Juan, que, aún así, podía escuchar el mar en un caracol pintado en purpurina y volar tras la procesión de golondrinas pegadas a la pared verde veronés bajo la mirada divina de un sagrado corazón bajo la mirada doliente de las ánimas del purgatorio, bajo la mirada anodina de sus padres en el desposorio él, sentado, ceño fruncido, ella, de pies, tras su marido, dueño y señor, contemplándose a si mismo disfrazado de angelito alas de algodón el día de su primera comunión cuando aún creía que será, como el Barón Rojo, un héroe de la aviación, antes de tirarse por el balcón y quedarse cojo… volar, volar, volar. "Alas de algodón", de su cuarto LP "El eslabón perdido" (1980)

Fue una anomalía que a principio de los 70, en un panorama musical saturado de grises cantautores políticos, surgieran de la nada estas dos brujitas (Carmen Santonja y Gloria Van Aerssen ) con un universo propio tan mágico como único.

Algunos las tachan de cursis y otros de se ser demasiado castizas (es cierto que sus letras son muy castellanas, algo que a veces choca entre los que vivimos en las periferias de la Meseta). Pero lo cierto es que a mí me recuerdan a dos yayas estrafalarias y gamberras cantando nanas teñidas de pop, totalmente ajenas a su tiempo y a aquel anodino entorno. Así que, ¡sí!, yo proclamo a los cuatro vientos que Vainica Doble son la casualidad más grande con la que se ha tropezado el pop español, y ya se sabe que nuestras vidas se construyen a golpe de casualidades, ¿verdad?