Del Satellite, Milán y otros acontecimientos recientes

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Semana intensa la que he pasado en Milán para asistir al Salone Satellite de la Feria del Mueble. Para empezar, confirmar que mi vuelo de 27 euros (ida y vuelta) despegó y aterrizó a las horas previstas sin sufrir ningún percance y que el tema del alojamiento (imposible encontrar nada en la carísima Milán durante esa semana) se resolvío gracias a la hospitalidad de unos amigos que nos acogieron en su casa de Arluno, un encantador pueblecito lombardo a 30 km. de la capital.

Respecto a la feria, decir que el Salone Satellite es un inmenso escaparate donde se dan cita jóvenes diseñadores y escuelas de diseño de todo el mundo. Este año, la UJI era la única representante española y compartimos pasillo con centros suecos, finlandeses, italianos, alemanes, japoneses, ingleses o chilenos, entre otros. Nuestro stand no tenía ni la tecnología de la que hacía gala el Politécnico de Milán y los japoneses, ni los acabados del de los suecos. Más bien, era un stand “de andar por casa”, con dos focos mal colocados que apenas iluminaban todos los prototipos, pero supongo que en estos sitios se es benevolente con el contenedor y lo que de verdad cuenta son los contenidos, y en cuanto a eso, estuvimos a la altura: llevamos un buen puñado de trabajos con bastante nivel y todos tuvieron muy buena acogida. Prueba de ellos es que nos ofrecieron intercambios con otras escuelas, aparecer en revistas de medio globo (Suiza, Italia, Dinamarca, Australia, Rusia…), prácticas en empresas extranjeras e incluso producir alguno de nuestros prototipos. Mucho, muchísimo más de lo que podíamos esperar. De momento, todo esto son un montón de ofertas que se han traducido en una pila de tarjetas de visita y direcciones de correo electrónico… ahora falta que las cosas se concreten y tomen cuerpo. En todo caso, yo ya estoy más que satisfecho: el ver que la gente se para delante de un trabajo tuyo, lo observa, lo toquitea y capta al momento su guiño irónico, le sube el ego a cualquiera. Y a mí, eso, en estos momentos, me ha venido que ni pintado.

Más cosas positivas: la cantidad de buenas ideas y buen diseño que he podido ver durante toda la semana. Y no sólo dentro de la Feria… Toda Milán supura diseño! En cada esquina uno se podía encontrar un showroom o un puesto improvisado con una roulotte y tres sillas. Claro que te tropiezas con algún que otro fiasco (el famoso episodio de la gallina turuleta de la fábrica del vapor de Benetton), pero en conjunto merece la pena recorrerse todo el centro de Milán en busca de las propuestas más interesantes: el showroom de Vitra, el Super Studio Piu (inmenso recinto en el que exponían varias firmas importanes como Bisazza), por no hablar de la Triennale con su interesantísima exposición de trabajos seleccionados para el concurso de DesignBoom “A Door To Paradise”, o la exposición de diseño italiano de los años 50 en el Palacio Real. Suficientes reclamos como para estar entretenido durante toda la semana y también, si no se tiene un poco de mesura, para acabar saturado visualmente.

En resumen, una buena experiencia que esperamos repetir el año que viene, tal vez no como expositores, pero sí como visitantes. Todo sea por volver a probar las deliciosas pizzas de Arluno!

PD. He colgado unas cuantas fotos en Flickr. Los comentarios son siempre bienvenidos :) Las fotos “profesionales” del Satellite están disponibles en DesignBoom.