El muelle Slinky

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Arriba y abajo. Adelante y atrás. Paso a paso me muevo. Tenso y relajado. Extendido y contraído. Estirado y plegado. Poco a poco me caigo. Soy el muelle Slinky. Ya me conoces. Llegué a tu casa convertido en regalo. Soy un artículo decorativo, un juego, un objeto extraño. Me usaste durante días y días. Me olvidaste en el garaje, dentro de la caja de herramientas, en la habitación de los niños. Yo mismo olvidé de dónde vengo. Soy un instrumento de medida, pero no recuerdo qué mido… pasos, tal vez. Podrían ser planos inclinados, pero más bien me inclino por las mareas. No recuerdo ni cómo ni cuándo. No fui diseñado para recordar cosas. Soy sólo el muelle Slinky. Soy elástico y extendible, dulce y delicado. Soy fuerte y resistente, desenfadado, uniforme, repetitivo y variable. Mi nombre es Slinkly y soy sólido y constante. Por eso estoy aquí. Ahora sé por qué y cómo he llegado aquí. Un muelle puede resistir, resistir y resistir incluso con un cigarrillo clavado dentro de su espiral. Misma forma, distinta función.

Vía Domus 880