FIB Over

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Agotador. Es lo primero que vendrá a mi mente cuando recuerde el FIB de este año, y es que el festival de Benicàssim se ha convertido en un monstruo que devora a prácticamente 50.000 asistentes que apenas caben en el reciento de conciertos. El FIB ha crecido… tal vez demasiado. Ahora es uno de los festivales de música más importantes de Europa, pero ha perdido frescura e independencia. Sinceramente, salvo muy poquitas cosas de la edición de este año (musicalmente, la más pobre de todas las que he podido ver, y ya van ocho) y el año que viene me plantearé muy seriamente si merece la pena aguantar agobios y aglomeraciones por ver a un par de grupos de música pop. A lo mejor soy yo, que me estoy haciendo mayor… o a lo mejor es que añoro los tiempos en los que el cabeza de cartel era Pavement y no artistas caducos que siguen viviendo de rentas ochenteras.