La falla més gran del món

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37.000 metros cuadrados, 70 metros de altura, cuatro salas, 4.000 espectadores… y un presupuesto final que va a rondar los 300 millones de euros. En efecto, estoy hablando del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia, que se inauguró el pasado sábado con un fastuoso concierto en el que se reunió la flor y nata de la sociedad valenciana.

Dejando de lado mi conocida tirria hacia la arquitectura de Calatrava, no puedo dejar de sorprenderme por lo benévolos que han sido los medios de comunicación con las cifras de este proyecto. Es cierto que los valencianos sentimos una peligrosa atracción hacia la megalomanía, pero señores… las primeras estimaciones hablaban de un coste de entre 50 y 80 millones para el “casco de Mazinger Z” y el presupuesto final de momento las triplica, y digo de momento porque no hay datos oficiales sobre el coste final, aunque muchas voces apuntan a que estará cercano a los 300 millones. 300 kilitos de nada… ¿qué es eso para la comunidad autónoma más endeudada del Estado? Se mire por donde se mire es un auténtico escándalo y a nadie parece importarle! Ni la prensa ni la oposición han puesto la más mínima objeción. Así que mientras unos hablan orgullosos de “la nueva maravilla valenciana”, a mí se me cae la cara de vergüenza viendo cómo nos empaquetan uno de los mayores bluffs arquitectónicos de los últimos tiempos. Por supuesto, paga el contribuyente.