Stephin Merritt (I): quedan 10 días

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Esta mañana me he dado cuenta de que sólo quedan 10 días para el concierto de The Magnetic Fields en Valencia. Este dato, que para muchos no tendrá importancia, para mí es muy especial: llevo cuatro años esperando este momento.

Sí, soy muy fan de la banda de Stephin Merritt. Todo empezó cuando cayó en mis manos 69 Love Songs (1999, Merge Records), un imponente tratado sobre el amor y otras sentimientos colaterales en forma de triple CD. La cosa fue aumentando según iba haciéndome con otros discos: el maravilloso Get Lost, Holiday, o las grabaciones de algunos de sus proyectos paralelos (The 6ths, The Gothic Archies y Future Bible Heroes).

Finalmente acumulé tanta información sobre este hombre y su música, que me decidí a hacer una página web, técnicamente muy cutre (la hice con el horrible Frontpage de Microsoft), pero llena de contenidos. Por desgracia, esa página estaba alojada en I(España) y desapareció en una de las últimas caídas de ese servidor… y tampoco me he molestado en recuperarla, porque hacía un par de años que no la actualizaba (la hiperactividad musical de Stephin requeriría actualizarla casi mensualmente para tenerla al día) y era un esfuerzo demasiado grande. Sin embargo, creo que en estos 10 días iré recuperando algunos de sus contenidos.

Empezaré con una pequeña biografía de Stephin Merritt (importante para conocer al personaje) y también colgaré alguna canción en radio.blog. Tened en cuenta que los textos que cuelgue aquí no están actualizados:

Stephin Merritt inventa melodías con instrumentos de juguete desde su adolescencia en Boston (“desde que escuché a Abba”, precisa) y ya entonces era acompañado por su manager, batería y amiga inseparable Claudia Gonson. Tras experimentar con un grupo llamado The Zinias and Buffalo Rome deciden formar The Magnetic Fields a finales de los 80. Desde entonces, Merritt ha publicado 7 álbumes con The Magnetic Fields y 2 con The 6ths, creando música también bajo los nombres de Future Bible Heroes y The Gothic Archies. Para Merritt, “vivir de la música es una impostura en la que creo. Que la distancia entre nuestra vida y la vida real se antoje cada día más ancha sólo puede ser beneficioso”. ¿La música como vía de escape? “Componer durante todo el día, estar consternado por menudencias como rimas, melodías infantiloides y juegos de palabras, por antiguos teclados y juguetes electrónicos… Lo llaman nostalgia del futuro, pero yo tengo nostalgia de un pasado que no viví” declaraba a Rockdelux en el número de enero del 2001. Esta particular idea de la música lleva a Merritt a auto producirse y a hacer él mismo los arreglos, usando toda clase de artilugios acústicos y electrónicos. “Producirse a uno mismo da la libertad de desarrollar un estilo de producción distinto al habitual. No busco efectos realistas. Me gustan Phil Spector y Abba porque huyen del realismo. No puedo escuchar instrumentos individuales, sólo notas”. El resultado final es una melodía onírica complementada con letras que tratan de intuiciones personales e imaginería agridulce. Merritt se gana la vida como colaborador habitual de la edición neoyorquina de la revista Time Out. “Soy periodista musical, pero no periodista a secas. Trabajar de crítico me sirve para recibir discos gratis, algo que crea envidias en mi círculo de amistades y ensancha mi perspectiva musical”.